
Esto va dedicado a todos mis contemporáneos que como yo, vivieron esta época dorada, si se puede decir de alguna manera.
Vestidos con pantalones de pinza beige, zapatos timberland, chemises tommy, peinados con excesos de gomina (como ahora) y con tan solo 10 mil Bs. en la cartera, ya pasadas las 8 pm nos disponíamos a salir… la pregunta de pa’ donde vamos? No tenia cabida, era obvio, de antemano… solo había un lugar, el epicentro de la noche. Una mezcla extraña entre antro, restaurant, con decoración de burdel (que para esa época ninguno había pisado uno) y discoteca, nos habría sus puertas de miércoles a sábado… Da’ emore.
Todos absolutamente todos los que habíamos logrado escaparnos o conseguir el permiso de nuestros padres para salir, nos conglomerábamos tras el popular cordón rojo gamuzado, que hacia las veces de frontera entre los ratas y los gallos, este cordón gamuzado que era protegido por par de gorilones y comandado y dirigido por un personaje bien particular, “el viejo Marcial”, un anciano pavoso que tenia el poder absoluto y el control total de la entrada al local… como siempre las niñas que en esa época no lucían silicones siempre entraban mas rápido y nosotros parados de puntas para llamar la atención, literalmente le jalábamos para entrar.
Y es que imaginen la situación, una puerta vayven que dejaba escapar fragmentos del taqui taqui de los Ilegales, con los flashes de luz veías a jóvenes de tu edad bebiendo lo que en casa no podías beber y si te enfocabas, escuchabas una voz como del cielo que decía “Salvatoreeee DJ” quien no ibaaa a querer entrarrrr por Diosss.
Ya adentro y si… yo no era gallo, te conseguías en una especie de harem, loco, sin restricciones… un barra central era el área de distribución de alcohol, esta zona era orquestada por otro personaje, “La Nona” un vieja babosa que cambiaba tragos por piquitos… increíble pero bastante que tome gratis. No había regueton, y aun así las mujeres(niñas) estaban desatadas, te amaban, les gustabas, te besaban era lo máximo, mientras bailabas el mix de 25 horas de “Proyecto Uno”, siendo mezclado a “Nuestra” canción de Elvis Crespo con la niña que mas te gustaba y que por fin bailo contigo, te dejabas llevar por el merengue…. Cuando abrías los ojos de la intensidad del baile veías a Marcial repartiendo lucecitas y cositas que brillaban a las niñas que le paraban a su babosada, todos queríamos esas cositas… bailábamos como si no hubiese fin, sudados todos, sin importar nada.
Al lado del capitán de la nave “DJ SALVATORE” se encontraba el VIP, somos pocos los que podemos contar las dantescas cosas que se hacían allí, eso era la muestra física de la efervescencia hormonal de la época acumulada en un espacio no mayor a 6mts.
La rumba no se acaba, pero la noche poco a poco le daba paso a la mañana y todos los padres preocupados repicaban a nuestros StarTac… otros corríamos la suerte de ser llevados por los pocos panas con carro o ser buscados por los hermanos mayores.
Nos íbamos, sin secuestros, sin bien cuidados, sin pistolas “excepto Cristóbal”, felices sudados, muy sudados, pero sarna con gusto no picaba, se bailaba antes si se bailaba…
Al día siguiente la actividad era el conteo de “corones” de la noche, contar las anécdotas, que se hizo y que no se hizo, y sin ratón…
Si esto les parece familiar, ustedes saben quienes son así que vaya un saludo eternos compañeros de rumba.
3 comentarios:
Faltaron las gelatinas con droga que ponian a las niñas locas! y los regalitos que repartian como peluches gorras y toallas playeras! Jajajaja
jaaajajajajajaja no te pasastes ramon,, de paana cuantas veces nos escapamos para ir para alla,, noo y la q era chiva ahi la popular fabiana jajajajajajajaja demasiado buenoo las mejores epocas!!!
jajajajajajaja , que epoca , son demasiadas cosas que pasaban ahi , como a las 5 de la mañana repartian arepas , y en el VIP de Salvatore el Dj , daban dulces rellenos de chocolate ... No creo que exista otro lugar como ese nunca . DEMASIADOS BUENOS RECUERDOS !!!!!
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