
Imagina que cada una de tus comidas, cada día de la semana, sea un sustancial plato de chiles picantes… que esa sea la única cosa que comas, el único sabor que tengas en tu boca, la única sensación y de lo único que te puedas alimentar. ¿Cuales serian los efectos en ti? , ¿Cómo afectaría tu humor?, ¿Cómo afectaría tu cuerpo y tu mente?
Pues precisamente un plato bien cargado de odio, aderezado con caos, es el que nos estamos atapuzando a diario… nos despertamos y nos acostamos alimentándonos constantemente, de mensajes negativos que como chiles picantes, poco a poco van intoxicándonos.
Lamentablemente, en el mercado de las buenas nuevas hay poco para escoger, aunque creo ya que nos acostumbramos al sabor amargo de lo malo… Creo que en la actualidad, si los medios difusores de mensajes, sean cuales sean, de la tendencia que sea, tienen como finalidad dar esas noticias de interés para la sociedad, desde mi perspectiva deberían tratar de variarnos la dieta, porque la gente que se cansa de un alimento deja de comer y eso es lo que está pasando.
Los muertos, la cola, la mala política, los huecos, el hampa… una y otra vez, tantas son la veces que se puede leer esto, que se nos ha olvidado la otra cara, el otro lado, ya no sabemos si hay otro estilo de vida, otra forma de hacer las cosas y nos hemos vuelto unos autómatas de la mala vibra.
De cada quien depende la dieta que quiera tener, yo por mi lado buscare adelgazarme de esa masa asquerosa que invade mi vida… me declaro arqueólogo de las buenas nuevas y emisor de las mismas.
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