4 mar 2010

Besame

Como una estampida, poco a poco la piel se eriza, los sentidos se agudizan y se enfocan en un solo punto, chocan las respiraciones, falta el aliento, las pupilas se dilatan mientras la distancia se acorta…sudan las manos, sensación de vacío en el estomago, mente en blanco.
El cuerpo sabe que hacer…la mente no tanto, se aceleran los corazones, la distancia es mínima, los movimientos son precisos y sutiles, se acentúa el aroma, son las hormonas hablando.
No hay mas distancia que recorrer, los ojos se cierran por respeto al momento y tras un suspiro te sumerges en el tibio roce de los labios, millones de sensaciones viajando velozmente hacia el cerebro, un impulso eléctrico que acelera la imaginación…falta el aire, pero no es necesario.
Sube la temperatura corporal, la ansiedad se transforma en adicción, se paraliza el tiempo y el espacio deja de existir. No hay técnicas, no hay teorías, la conexión va mas allá…delicioso néctar que solo se prueba más no se come, todo la piel, todo el cuerpo, unidos en una sola sensación.
Por segundos las miradas se entrelazan, como para validar que es real lo que ocurre, las manos tocan la cara para comprobar que es cierto, un oleaje de divinos olores se mezclan, los músculos se contraen, la tensión como resultado de la pasión, la pasión pasa a desesperación… es la imperiosa necesidad de ser uno.
No hay moldes preestablecidos, no hay oportunidades, cada momento es único y deja huellas que no se pueden borrar… se graban en la memoria eterna del cuerpo, creando un espacio único y diferente, donde siempre se podrá volver pero jamás se podrá repetir.

No hay comentarios: