Nadie conscientemente ha estado allí, pero todos sabemos que existe. Aparentemente las mejores y las peores cosas de nuestras acciones, de nuestro comportamiento, son influencia de lo que allí guardamos… es un limbo donde interactúan y conviven las ideas, los deseos, las bajas pasiones y la musa, que no debemos o simplemente no sabemos cómo manejar en la realidad.
El inconsciente es pintado a placer por nuestras experiencias, solo nosotros aparentemente lo conocemos, así que es liberador y placentero pasearse por el de vez en cuando, libres…
La ironía del inconsciente, es que es incontrolable, no sabemos cómo entran las cosas allí y menos como hacer que salgan… hasta el amor puede ser inconsciente.
Nunca sabremos que tan conscientes estamos de la influencia de nuestro inconsciente, pero a veces es la excusa perfecta para tapar lo que hacemos y dejamos de hacer, aunque al final… siempre estemos conscientes de nuestra inconsciencia.
1 comentario:
Hey! Está buena esta reflexión...
Yo creo que el inconciente es la salvación de los artistas. De alguna manera tenemos que salir de la racionalidad y el inconciente nos muestra su cara más amable para crear.
Lo que si aún no he logrado es la "libertad" que propones durante el paseo... pero voy encaminada.
Besos
Publicar un comentario