No les vengo a hablar de la morena hollywoodense Whopi Goldberg y mucho menos a decirles que dejen sus actividades de dudosa procedencia para incursionar en el benévolo pero aburrido mundo de la castidad de las monjas.
En búsqueda de la alineación de los objetivos logrados y por lograr, comparándolos con las metas trazadas y las que realmente son posibles de cumplir, me di cuenta del profundo estado de conformismo profesional en el que vivimos donde solo una elite de “Privilegiados” o arriesgados se dan la tarea de luchar incansablemente por ser lo que realmente se plantearon ser.
Al ser los autores de nuestras propias historias no podemos darnos el lujo de escribirlas con errores… errores que si bien viviremos el resto de nuestros días ocultándolos con falsas auto excusas siempre estarán presentes.
En un mundo diversificado, globalizado, inagotable, insomne e insoportable en ocasiones es necesario buscar nuestra verdadera identidad y explotarla en todo lo que hacemos, no podemos permitirnos ser quienes no somos y definitivamente hay que hacer un cambio de habito , cambiar nuestros ritmos de vida e imponernos ante el tiempo que nos regula.
Nunca estamos tarde y definitivamente ser lo que realmente somos vale la pena.
Estoy cansado de ver ingenieros haciendo el trabajo de diseñadores, médicos pensando como economistas, políticos comportándose como burros, comunicadores como científicos y creativos como ingenieros… la vida es corta, lo mínimo es que la vivamos siendo lo que queremos ser, al final del cuento eso es lo que da la felicidad y el dinero viene siempre viene cuando uno hace lo que ama.
1 comentario:
Hermoso...
Yo ya empece mi camino, vos?
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