2 nov 2009

Mi BB y yo somos 2 en 1… mi BB y yo:


Y así como con sentimiento Oscar D’Leon le canta a su bajo, yo le canto a mi BB…
El pasado viernes 30, tras una negociación casi de película de mafiosos, me desprendí de uno de mis amigos… mi antiguo BB 8320. A las 6 pm en el Hard Rock Café, una mesa con 3 mujeres desconocidas me esperaba… ellas eran las artífices de la negociación, que por obligación me llevarían a desprenderme de mi móvil y digo que por obligación ya que el delicioso inconformismo con lo que se tiene, ese que solo nos da el excelente capitalismo salvaje, me forzó a comprarme un BB mejor.
Tras una larga conversación sin sentido y algunos tragos de mas… procedí a sacar mi BB del bolso y presentárselo a la emocionada compradora, yo casi que deprimido le extirpe de su interior la memoria de 4 gb que almacenaba nuestros momentos juntos, esa memoria que será donada a mi próximo BB… la compradora saco un fajo de dinero en efectivo y me lo entrego, esperando que yo, gustoso le diera mi equipo, reacción lógica para alguien que vende algo… pero no, no quería desprenderme. Y es que no había otra forma, tenía que estar ligeramente ebrio para dar mi BB sin tener el nuevo, era la única forma de no reaccionar y no caer en cuenta que a partir de ese momento, entraría en la oscuridad de la incomunicación.
El sábado 31 día de HALLOWEEN, fue realmente de terror, no sonaba el habitual tono de mensajes, estaba incomunicado, solo, ensimismado en la isla de la desinformación, que para algunos es libertad, pero para otros como yo, es una condena…. Esa mañana no me entere de los titulares de las noticias que diariamente reviso por el Ubertwitter, no vi las actualizaciones en Facebook, no leí mis mails, no hubo chat, no tenia agenda que seguir, ni música que escuchar, estaba a ciegas, no tenía mis contactos, no sabía quién me llamaba al “Perolito Rojo” que asumió las funciones del ya lejano 8320. Fue un fin de semana unplugged, desconectado y allí en medio de mi Tecno-despecho, me di cuenta de lo adicto que estaba.
Me confieso adicto a la información, a la interconexión, a la web, a la comunicación constante e impersonal, al falso estatus que te brinda en Vzla un BB, en fin me confieso adicto a ese aparatico que prácticamente se había fusionado con la palma de mi mano.
Pero ya calmado… se que vendrán tiempos mejores junto a mi nuevo javelin, mas velocidad, mejores funcionabilidad, mejor aspecto… una nueva relación nos espera, pero nunca olvidare mi primer BB y todo lo que me dio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Primo...Ya somos 2... Deberian Crear una ASociacion para adictos al BB... Algo asi como Alcoholicos anonimos!!! EStamos Enfermos.. pero aun asi... A Nadie AmO MAs Que A MI BB!!! :) jajaja Daniela